Construye un territorio donde tu gato quiera vivir.
Una casa para humanos puede ser perfectamente habitable y, al mismo tiempo, ofrecer muy pocas posibilidades para un gato.
El territorio no son solamente metros cuadrados.
También es altura, rutas, escondites, lugares de observación, descanso y la posibilidad de moverse sin sentirse atrapado.
Antes de comprar nada, observa qué muebles, repisas y estructuras de tu casa ya podrían convertirse en parte de ese territorio.
Conecta el espacio
Ejemplo esquemático. No necesita verse así: importa la función.
Recorre tu casa como si fueras un gato
Localiza puntos desde donde pueda observar.
Conecta al menos una ruta vertical.
Ofrece escondites donde nadie lo moleste.
Distribuye varios lugares de descanso.
Evita rutas que terminen en un callejón sin salida si convive con otros animales.
Tu territorio funciona si…
Puede subir y bajar con seguridad.
Puede esconderse y también observar.
Tiene más de una opción para descansar.
Puede alejarse cuando necesita espacio.